jueves, 27 de septiembre de 2012









En nuestro país el medio de comunicación más grande y extensa es la radio, la mayoría se clasifican en radios comerciales, radios educativas y radios comunitarias. En el Perú la primera radio fue creada directamente para brindar información a los agricultores, esta estación comunicaba a las comunidades nativas, indígenas y campesinas, sobre los aconteceres que sucedían en Lima y también en sus ciudades y provincias.

En la actualidad el avance tecnológico ayudo a aumentar el crecimiento de audiencia y por lo tanto el crecimiento de las radios; la mayoría de ellas son comerciales, dejando de lado a las radios comunitarias y educativas que aportan informaciones de interés social; y que son la voz de nuestro país multicultural, radios que ayudan al fortalecimiento de la identidad nacional, libertad de expresión y democracia. 

La mayoría de radios tienen por objetivo buscar un afán de lucro  y de utilidades económicas, pero si hablamos de las radios que ayudan a concientizar a la población, nos referimos a las radios que no son comerciales, que son llamadas “las otras radios”. Una de sus características es que no cuentan con una definición clara y sintética, ya que van más allá de ser simples empresas comerciales; otra es que no buscan alcanzar un elevado nivel de audiencia, sino que tratan de llegar al oyente aportando conocimiento e incrementando la participación ciudadana. 

Según Lewis y Booth, han señalado que en el mundo los modelos de radio establecidos son tres: comercial, público y comunitario. La radio comercial es aquella que está financiada fundamentalmente por publicidad y su objetivo es brindar entretenimiento a sus oyentes. La radio pública o también llamada estatal es aquella que depende del Estado, por último la radio comunitaria son las que poseen una agenda social y sin fines de lucro.


Hablemos de las radios comunitarias, emisoras que en su mayoría pertenecen a comunidades campesinas y nativas, que tienen baja potencia y cobertura geográfica bastante limitada por pertenecer a la frecuencia FM. Algunas de estas emisoras provinciales no cuentan con el apoyo del Estado, tienen muchas dificultades para tener acceso a la formalidad, pues las leyes nunca la favorecen.

Si seguimos describiendo a las otras radios, también podemos destacar a las radios ciudadanas, radios populares o educativas, las radios de la iglesia, radios administradas por diferentes ONGS, radios municipales y las famosas radios estatales, quienes velan por intereses particulares (beneficiando al gobierno de turno).

Finalmente, debemos tener en cuenta la ausencia de público en las radios de calidad. ¿Qué esta pasando con la juventud que ya no consume cultura? ¿Qué sucede con el Estado que no les otorga una licencia o les agiliza el trámite a estas radios?  Son interrogantes que nosotros como periodistas debemos preguntarnos, y a través de nuestras acertadas opiniones concientizar a los oyentes a escuchar estos tipos de radios. 


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